Para todos está claro que los niños son personas más flexibles y adaptables que los adultos. Ellos, al tener sus mentes más abiertas y dispuestas, pueden asimilar los cambios de mejor manera y mucho más rápido que nosotros.

Sin embargo, este mundo está cada día más detallista y demanda por parte de las personas un nivel de especialización increíble, haciendo que ya a los 18 años como promedio, deban decidirse por una arista del ámbito al que quieren dedicarse. (y este ámbito es enorme). Ejemplo: Antiguamente los médicos eran médicos generales, hoy en día hay especialidades muy específicas: gastroenterólogo, epidemiólogo.

Ahora me pregunto, ¿será necesaria tanta especialización? ¿Dónde quedó el desarrollo integral del que tanto hablamos o leemos? ¿Habremos perdido el objetivo central de la vida?

No lo sé, pero es un hecho que este mundo necesita seres multifuncionales: seres capaces de reinventarse cuando algo no funciona como lo planeamos. Necesitamos niños que puedan adaptarse a nuevas exigencias y sin frustrarse. Porque el mundo que heredarán es un mundo que cambia año a año y si no sabemos asimilar cada nuevo elemento, cada nueva medida, sucumbiremos ante el desarrollo.

Pero ¿qué estamos haciendo nosotros para educar a estos niños como seres multifuncionales? Las escuelas deberán entender que el aprendizaje es un medio para lograr esta flexibilidad mental y espiritual que requiere el hombre del futuro. Los estudiantes deben servir para más de una cosa, deben defenderse con múltiples herramientas para sentirse útiles y plenos a la vez.

No basta con tener estudiantes buenos para las matemáticas solamente. Si ellos no saben de artes, de idiomas o de tecnología, las matemáticas serán un contenido encapsulado, sin utilidad. Aunque la especialización sea también una demanda del mercado, el estudiante tendrá que tener “una cartita bajo la manga”, porque las cosas se están volviendo inciertas. Nada asegura que en 5 o 10 años la vida siga siendo como lo entendemos ahora.

Con todo el cambio climático, el desarrollo de la tecnología y los conflictos políticos que hay en el presente, nada garantiza que lo que hacemos hoy como adultos sea lo que el mundo necesite mañana para seguir subsistiendo.

Y no quiero ser apocalíptica, solo quiero despertar en ustedes esta inquietud para que analicen y se pregunten ¿Estoy criando niños adaptables? ¿Estoy educando para el cambio? ¿Son mis alumnos resilientes y adaptables? Si la respuesta es sí, los felicito: le están asegurando una vida más fácil a sus niños.

Compartir

Comparte nuestro contenido con tus amigos...