“Una maestra que enseñaba con ternura y sapiensa”, “una amiga cariñosa e inolvidable” y “una colega de la vieja escuela, como pocas, comprometida y solidaria”, fueron algunas de las expresiones que más se repitieron el pasado jueves 14 de abril, cuando se supo del sensible fallecimiento de la señora MONICA RUSSO JARA, quien por cierto fuera una de las maestras fundadoras de este proyecto educativo, hoy llamado Colegio Concepción Los Ángeles.
Su sello distintivo fue siempre la amabilidad, la alegría, la prudencia, la calma y, sin lugar a dudas, su apego, valoración y defensa irrestricta de las cosas sencillas pero buenas de la vida, frente a las cuales pocos reparaban, pero donde ella siempre supo y fue capaz de hacer observaciones sabias, ponderadas y valiosas, que hicieron de su persona, una profesional, colega y amiga tremendamente estimada entre los que la conocieron.
Su velatorio se llevó a cabo en uno de los salones del edificio “Enrique Mac Iver” y sus funerales se realizaron el viernes 15, aproximadamente a las 16,00 horas acompañada de su familia, amigos, alumnos, ex alumnos y colegas.
En la ocasión, y en representación del Colegio, hizo uso de la palabra, nuestro rector, don Heraldo Barriga Valenzuela, quien en una de sus partes expresó:“Querida tía Mónica: hoy no estoy solo en esta despedida. Me acompañan tus colegas, tus amigos, tus alumnos; quienes también han querido rendir tributo a tu persona, porque en cada uno de ellos dejaste la huella indeleble que deja una mujer buena; huella que se plasma en buenos sentimientos, en respeto, en consecuencia, en humildad y tolerancia…
Hoy inicias tu viaje a lugares que nosotros no conocemos, pero estamos ciertos que tu espíritu te guiará por el sendero de la luz, y el Gran Arquitecto del Universo, guiará tus pasos para que en la eternidad te puedas volver a encontrar con tu querido esposo y juntos iluminar el camino de tus hijos y nietos quienes algún día volarán también a reunirse con ustedes.”
Hoy, la señora, maestra, amiga y por sobre todo “TÍA MÓNICA”, ya no se encuentra físicamente junto a nosotros, pero estamos ciertos que en el inconsciente colectivo de todos los que la conocimos, jamás desaparecerá su imagen provista de una tierna mirada y tenue sonrisa, con las que siempre “abrazaba” a todos los que algún día fuimos parte de su vida.
Buen y bonito viaje, tía Mónica.

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